Llevábamos casi una semana fuera de san francisco, y parecía que no íbamos a volver más. Nos habíamos instalado en una gran casa en las afueras de aquella ciudad que no conocía para nada.
Ninetta estaba más calmada, y aseguraba que no habría otro tiroteo como el de la última vez. Frank ya no desaparecía cada cierto tiempo, ahora parecía estar todo bajo control, y mas tranquilo.
Había logrado ganarme la confianza de Frank rápidamente, y Brez de vez en cuando establecía conversación conmigo cuando ambos no podíamos conciliar el sueño, y los demás dormían.
Frank me contó muchas de sus batallitas, como el las llamaba, y me llegaba a compadecer muchas veces de él cuando me contaba a la gente que había tenido que matar para sobrevivir, aunque no parecía afectado y le era indiferente, tenia un percepción de su vida como el de una jungla y que regían las reglas del mas fuerte.
Eran las siete de la tarde o quizás algo mas tarde. Íbamos en coche por un camino de arena, hasta que llegamos ha una especie de nave industrial, donde cualquiera que pasara por aquel lugar diría que estaba abandonada.
Me dejaron en el coche asegurando que seria peligroso si entraba allí, cuando salieron, Ninetta me dejo la llave puesta con el aire acondicionado, para que no me ahogara de calor, aquello me acordaba ha cuando alguien tenía un perro y le dejaba la ventanilla bajada.
En la radio dejaron de dar algo que se pudiera escuchar, y al bajar la noche, no me hacia falta el aire, así que apagué el motor. Eran casi las nueve, y no había signos de vida mas que el mío allí fuera cuando vi ha dos hombres salir delante de Frank y Brez, ambos discutían, aunque era Brez el que parecía echarle la bronca a Frank.
-¡Joder! ¡¿No te dije que no la apostaras?!
Cuando me di cuenta los dos hombres me habían cogido cada uno por un brazo y empezaron a arrastrarme hacia la nave. No entendía nada, Frank agachaba la cabeza como si estuviera lamentando algo. Ninetta salía del almacén, sin expresión alguna en el rostro y se fue directa al coche sin dirigirme una mirada o al menos aclararme algo.
Brez se lanzo contra uno de los hombres que me tenían agarrada y este le propino un buen golpe, haciéndole retroceder y taparse la sangre que le caía de la nariz. Mascullo algo inaudible y me miro.
Me hicieron entrar en aquel lugar, era totalmente igual que la fachada de fuera, el suelo polvoriento, y coches desguazados por allí y por allá. En medio de todo aquello había cajas y a su lado una mesa redonda con un tapete verde y cartas sobre esta, al pasar por el lado vi un revolver sobre cuatro cartas echadas boca abajo, una foto atravesada por una navaja, fajos de billetes y varios puros consumiéndose lentamente.
Aquello era una partida de Poker, y la foto, la foto… era yo. ¿Como me echaron aquella foto? El fondo de la imagen que salía era el porche de mi casa. ¿Me habían estado vigilando? Entonces caí en la cuenta de que me habían apostado en aquella partida, y que era una moneda de cambio más sobre aquella mesa.
Paramos frente una puerta vieja de metal oxidada completamente. El hombre que más fuerte me tenía cogida, me cubrió la boca y nariz con un paño, reaccione bruscamente, aunque no me sirvió de nada, mi visión empezó a volverse temblorosa, y finalmente todo fue negro.

Yo cada vez me pongo mas nerviosa, enserio xD entre unos y otros me voy a desquiciar leyendo esta historia un dia de estos jaja pero me gusta, eso siempre xD
ResponderEliminarEnfin, que lo mismo te digo, que yo anoxe no estaba demasiado inspirada (lo has podido comprobar en mi actu) y a parte, no me apetecia abrir la cuenta de los pomelos xD
tQQ ._.' lo sabes, no? jajajaja