7 de diciembre de 1789
Queridos míos, se que vuestra madre y yo os dejamos en buenas manos. He pedido a Ángela, vuestra nueva institutriz, que no os de dicha carta que escribo en este preciso instante, hasta cumplir los trece años de edad.
Temo comunicaros, que os abandonamos por vuestra propia seguridad, y no por las historias que puedan correr en unos años por el pueblo. Vuestra madre es la que mas sufre, no puede mantener sus nervios dentro de su cuerpo, pensando en vosotros.
Sé que algún día posiblemente alguno de vosotros comprenda la gravedad de la situación, me aferro a esa esperanza. Dejo en vuestra propiedad mi gran fortuna, sabiendo que bien os hará falta en algún tiempo no muy lejano.
No puedo dar una explicación coherente, pues ni yo mismo tengo claro el suceso, aguardare hasta ser informado del motivo de nuestra huida inmediata.
Siempre,
Vuestro padre, Guillermo.
21 de noviembre de 1800
Sentada en el borde de mi cama, leía y releía aquella antigua carta de mi padre. Era lo poco que me quedaba de su recuerdo junto con el de mi querida madre. Poseía la carta debido a que fui la ultima en cumplir los trece años y finalizar la voluntad de este. Habían pasado once años desde que la leí por primera vez, y a mis veinticuatro años seguía dándole importancia a la desaparición de mis padres. Sin en cambio, Anna, la mediana de los cuatro hermanos, incluida yo, parecía haber olvidado por completo el asunto, al igual que Lili, esta la mas mayor de las hermanas, y Alejandro, quien de vez en cuando dejaba escapar un comentario cuando se había encontrado en mi estancia, este el mas mayor.
En aquel momento entro Ángela, con quien tenía plena confianza, y siempre tenia a mis padres en su vivo recuerdo, anunciando la cena.
-Ángela, espera- deje a mi lado izquierdo la carta bajo la almohada, y me alce acercándome a ella.
-Dígame, señorita Erzsébet.- recogió ambas manos en su regazo.
Camine hasta poder cerrar la puerta, y volví frente a ella acogiéndole ambas manos.
-Te he dicho mas de una vez que no me llames así- Esboce una pequeña sonrisa.
-Como quiera, señorita Beth.-Agacho la cabeza, como otras tantas veces lo hacia al pedirle que me llamara Beth.
Respire hondo y hable.
-Por favor, dime que si, que hay alguna noticia de mi hermano Alejandro.
El recuerdo de este había inundado mi mente segundos antes de que se me fuera anunciada la cena.
-Señorita Erzsé... Beth, lamento decirle que el emisario no ha traído nada esta mañana, tan solo varias cartas a sus hermanas de sus amigas de Paris y España.
Suspire, era lo único que podía hacer, solté las manos de Ángela, y fui a guardar la carta por temor a perderla.
Al entrar al salón, Lili estaba sentada esperando a Anna y a mí, sonreí en modo de saludo y me la devolvió de buena gana.
-¿Y Anna?- Me senté en mi respectivo lugar.
Ángela entro en el salón con una fuente humeante, dejándole a un lado de la mesa, esperando a recibir ordenes de servirla.
Anna apareció sonriente y gritando el nombre de Alejandro, llevando en alto una carta. Mire a Ángela, que miraba a la alborotadora del momento con ojos grandes.
-¿Y que dice?-Lili sonreía y hacia el amago de aplaudir, sin llegar a hacerlo.
Ángela me miro con ojos nerviosos, y la tranquilice con otra mirada limpia y tranquila.
-Volverá dentro de dos días, ha conseguido solucionar el problema con el Señor Vanish, y esta de regreso.- dejo escapar un largo e intenso suspiro y dijo- Mi querido Alejandro.
Seguido se dejo caer en su silla, llevándose la carta al pecho. Ángela sirvió la cena y se marcho a la cocina.
-Extraño que llegue a estas horas un comunicado.-Comente mientras cenábamos las tres.
Lili cogió su servilleta de tela y limpio sus labios con pequeños toques.
-Puede que la enviara de urgencia -Añadió esta, posando ambas manos a los lados del plato y miro a Anna.-¿No dice nada más?
-No, tan solo explica lo que os he dicho, vuelve pronto, ¡muy pronto! –Tenía los ojos iluminados de pura felicidad.
Aunque sabia que ese sentimiento no era del todo cierto, sonreí en su dirección.
Al acabar de cenar, cada una volvió a sus respectivas habitaciones. Me puse un camisón de seda blanco marfil y cepille mi larga melena morena.
Anna mentía, tenía que decir algo más aquella carta, y tenia que descubrirlo. Mire el reloj de cuerda que tenia en el fondo de mi habitación, eran las doce de la noche, Anna debería estar mas que dormida.
Descalza, cogí el candelabro de oro y salí camino a la estancia de mi hermana. Llegué sin hacer ruido, siempre dormía con la puerta entornada, aquello me daba una pequeña ventaja, y es que no tendría que preocuparme por el ruido que hacia la puerta al ser abierta. Deje la vela en el suelo del pasillo, demasiada luz la despertaría. Entre y fui directa a los cajones donde sabia que guardaba todas las cartas que recibía. La encontré en un rincón del cajón perfectamente doblada. La cogí y salí, llevándomela conmigo junto con el candelabro.
En mi habitación leí el reverso del sobre.
Entrega en mano a Erzsébet Vom Hane.
Había escrito el nombre con una letra especialmente fina. Abri el sobre, y saque la carta.
21 de noviembre de 1800
Querida Beth, regreso dentro de poco, poco más de dos días, a muy tardar. El Señor Vanish ha quedado complacido con el trato ofrecido. La deuda creada por nuestro padre ha quedado zanjada y hemos forjado una gran amistad que traerá bienestar a la familia.
Espero que la carta llegue a tus manos, y no sea interceptada por ninguna de nuestras hermanas. Querría que fueras la primera en leer la gran noticia. Sabiendo que estarás preocupada por mi viaje, ya que he pasado más de una semana fuera.
Tengo un pequeño detalle para ti , espero que te guste.
Sin más, espero regresar a tiempo de lo dicho.
Vuestro,
A.

me la leii mui buena historiaa me pasare de vezz en cuando paara news historias deww
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