La confianza poco a poco se fue haciendo con nosotros. El hablar nos calmaba, y nos hacía ver lo que seguíamos siendo y lo que éramos – Ya que en algo ambos tenemos que cambiar debido a los años- después de tantos años. Por supuesto no le conté nada de mis “cambios de humores”. No quería estropear cada anochecer que hablaba con él.
No llegábamos mas allá de acariciarnos, y susurrarnos alguna cosa, que la, mayoría de veces eran pensamientos en alto.
Estábamos en un callejón nuevo, tuvimos que cambiar, ya que se habían puesto a levantar el suelo por no sé qué problema. Así, me encontraba un poco más lejos del Hotel. Llevaba el día agobiada, y agotada. Grey había tenido dos crisis de algún tipo en todo el día, y estaba enormemente débil, por lo que se encuentra dormido ahora, y durante todo el día. Pero las crisis no fueron lo único que me estresaron y cansaron, fueron mis pensamientos, de si todo esto estaría bien, o estaría sumamente mal. Si Grey se llegara a enterar… No sé que me podría hacer, aun que, siendo un poco cruel –Y en realidad no lo quería ser- En su estado poco mas podría hacer que enfadarse y llegar al borde de… la muerte.
Estaba caminando de un lado al otro para entrar en calor, cuando me quede quieta al pensar eso con los ojos abiertos de par en par y mirando al suelo.
Su voz se desvaneció en el aire, y me miro.
-¿Qué?-Se bajo del cubo de basura metálico en el que estaba sentado mientras hablábamos.
-Jamás entenderé, como puede ser mi mente tan retorcida…-Solté en una bocanada de aire.
-¿Por qué dices eso?-Se acerco a mí, y con sumo cuidado me levanto el rostro para mirarle.
Mire sus ojos, y todo en mi interior se desordeno. Mi pulso se había acelerado, y mi respiración también.
-Por lo que pienso, me preocupo y entonces… - Sacudí la cabeza y con ella mis cabello- Déjalo estar, solo son pensamientos.
Entonces me agarro de las manos entrelazando los dedos. No dijimos nada, yo me estremecí, era la primera vez en días que me cogía con tanto ímpetu y fuerza, y durante ese día, era mi primer contacto humano.
-Deja la mente en blanco, cierra los ojos y respira.
Reí, pero acabe haciéndolo. Cerré los ojos y me aislé de todo. La paz me invadió en un segundo, hasta que él desato el caos. Me beso, y bruscamente, con ansia. Estrecho mis manos con la fuerza que pudo, y yo, en ese momento consternada, respondí aceptando el beso. Sentía como mi cuerpo agradecía sentirle, y a la vez, como yo podía responder al sentimiento puro. Me arrastro hacia la pared, acorralándome y besándome sin pausa.
Cuando me di cuenta de que el aire frio de la noche se colaba dentro de mis faldas, comprendí que las había subido y acariciaba mis caderas.
-Esto no está bien-Dije en un suspiro.
-Sí, nos queremos, solo importa eso- y en ese momento adentro su mano en mi interior.
Mis pies me hicieron ponerme de puntillas hacia aquella acción jadeando. Sentí el calor de su pecho pegado a mí, y como sus labios recorrían mi ovulo de la oreja.
Sus movimientos eran lentos, pausados, pero fuertes haciéndome mover bajo su mano. Me llevo a sentar en el contenedor metálico, subiéndome por completo la falda.
Abrió mis piernas, y escuche el sonido de su cremallera. El sonido me puso en alarma. Pero cuando quise reaccionar era demasiado tarde.
Me agarre a su cuello con ambas manos gimiendo. Por suerte el dolor no apareció por ningún lado. Con cada envestida el cubo de basura chirriaba y golpeaba contra la pared, reproduciendo un sonido metálico agudo mientras que sus manos agarraban mis muslos para que pudiera penetrarme con más fuerza.
Pronto ambos empezamos a gemir, y a quedarnos sin aire. Empecé a sentir un aumento de temperatura en mi cuerpo, y un descontrol sobrehumano, cuando eche la cabeza hacia detrás y perdiendo el norte de vista gemí con todas mis fuerzas. Al poco el hizo lo mismo apoyando su frente en mi hombro.
Exhausta por el momento, no pude más que decir su nombre.
-Gabriel…-Exhale aire.
Pesadamente él alzo la mirada y me miro con sorpresa.
-Katheryn…Me has llamado por mi nombre.
Cerré los ojos y busque un punto de apoyo. La pared me sirvió para poderme incorporar un poco mejor de lo que estaba.
-Nunca antes había sentido esto…-y sentí como seguía en mi interior.
Por mi expresión tuvo que darse cuenta, ya que se acerco aun más a mí y me hizo clavar las gemas de mis dedos en sus hombros.
-Tantas veces como quieras.
Aquello me sonó sumamente mal. Había sucumbido a un placer, y había pecado. Mire hacia arriba a la espera de encontrarme las luces apagadas de los demás caserones. Pero encontré dos encendidas, y en una, una mujer mirándome.
-Oh, no, maldita sea. Nos ven.
Él miro hacia arriba y vio como la mujer se retiraba de la ventana y echaba las cortinas. Al poco se retiro de mí y se abrocho el pantalón.
Yo intente colocar la falda en su sitio.
-Me voy antes de que venga algún guardia…
El me agarro de la mano y me acerco a él para besarme.
Yo coloque un dedo sobre sus labios y le di la señal de negación con la cabeza.
-¿Iras sola?
-No queda tan lejos el hotel, llegare en nada.
-Deja que te acompañe-insistió.
-¿Qué quieres que nos vean? No Gabriel, hoy no. Nos hemos sobrepasado.
Y me marche corriendo. El sonido de los tacones resonaba por las calles. Cuando llevaba unas manzanas caminadas, el tiempo empeoro, y empezó a llover. No llevaba paraguas, por lo que me empecé a mojar entera. El pelo no tardo en gotear por mi frente y mi vestido a pesar aun más.
Comencé a sentir unos ojos pegados a mi espalda, por lo que me gire. Había un hombre en una farola apoyado sobre el hombro y una pierna cruzada a la otra, una posición un poco grotesca, pero atrayente a la vista. Cuando me fije, note que sus labios pronunciaban algo. Intente olvidar el sonido de las gotas de lluvia, y me centre en el de ese hombre. No conseguí escuchar nada, pero no tardo a llegarme el pensamiento de culpabilidad, de remordimiento y mal estar. Me sentía decaída en ese momento. El hombre se incorporo, y dejo ver su espesa melena negra caerle por los hombros, y con ojos negros debido a la chistera que llevaba. Me hizo una señal de que me acercara a él.
Mis pies respondieron por mí, ya que mi cabeza se empezó a ver turbada por una extraña niebla mental. Cuando empecé a estar suficiente cerca, sentí las mismas palabras que habían llegado a mi mente.
-Culpabilidad, remordimiento y mal estar.
Las palabras me hicieron estremecer de pavor, pero no pare de caminar hacia él. Pronto me situé frente a él, sin poder decir palabra. Era pálido a la luz de la farola, y sus dientes perfectamente blancos y rectos. Lucia un bigote en la parte superior del labio que se movía cuando hablaba.
Su mano se clavo en mi nuca y me acerco a un mas a él. Sentí la lengua del hombre recorrer mi cuello, y una lujuria extraña me invadió, mientras que murmuraba, hizo echar hacia detrás todo mi cuerpo, hasta que mi pelvis se vio forzada a rozar la suya.-Eres débil en este momento.
Sentí un ramalazo de energía negativa subir por mi espina dorsal, y llegar a mis ojos. Cuando quise mirarle, abrí los ojos y le vi clavar los suyos en los míos. Ahora devian ser negros.
-Una pequeña bruja débil por el amor…-Su risa fue una carcajada gutural y burlona.
-No os atreváis…-Pero antes de que pudiera terminar la frase sus uñas se clavaros en la piel de mi cuello hacienome quejar de dolor.
-Me atreveré a esto, y a mucho más.
Siento tardar ultimamente tanto en actualizar, pero debido a los estudios me veo forzada muchas veces a dejarlo de lado.
Aparte, agradecer las visitas continuas que recibo de países que en mi vida había imaginado que me visitarían.
Perdonad algunas faltas, ultimamente el word y el teclado no funcionan bien.
Texto:Madame B.
Foto: Perttu Kivilaakso(Integrante de Apocalyptica) -Personaje clavado.-
Siento tardar ultimamente tanto en actualizar, pero debido a los estudios me veo forzada muchas veces a dejarlo de lado.
Aparte, agradecer las visitas continuas que recibo de países que en mi vida había imaginado que me visitarían.
Perdonad algunas faltas, ultimamente el word y el teclado no funcionan bien.
Texto:Madame B.
Foto: Perttu Kivilaakso(Integrante de Apocalyptica) -Personaje clavado.-
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